lunes, 10 de febrero de 2014

Guiño

En la terraza situada frente al mar, nuestra amiga Marta nos confiesa que le empieza a gustar el camarero que nos ha estado atendiendo. Nos dice que le gustaría ligárselo poniéndose en la barra y guiñarle un ojo. Le decimos en broma cómo sería ese guiño, nos hace una demostración en la que mueve todas las facciones de la cara para guiñar su ojo derecho. Nos reímos todos ante lo que acaba de hacer, y nos interrumpe enfadada, que ése era el guiño en serio que le iba a hacer para el muchacho.
 Nos miramos entre todos en un silencio incómodo. Le pido que lo repita. Al hacerlo de nuevo, parecía una pobre desvalida en un intento patético de parecer sexy. Le decimos que lo intente con el ojo izquierdo, y con ese intento es aún peor que la anterior, era como ver a Popeye en plan disléxico, hundiéndosele toda la cara y abriendo la boca como Silvestre Stallone al decir “no puedo, no puedo”.

 Al final nuestra amiga nos manda a la mierda a todos y se acerca a la barra a hacer lo que mejor se le da: enseñar un hombro sensualmente.

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